22/10/11

Improvisación por Carlos Regalado


Un ordenador encendido.
La luz del flexo ilumina
creando una penumbra agradable.
El último de la fila
suena en la radio,
sonidos que embriagan llanuras.
El vino, de los baratos,
llena un vaso de cantina.
El cigarro ya no humea como antes,
pero guarda el calor primigeneo
que alcanzó la combustión.
La ropa tirada por el suelo
alimenta la falta de aire,
aire viciado, angustiado,
que busca renovación.
Ahora suenan pájaros de barro,
visión de muertos vivos.
Letras de una imaginación alerta,
y de unos brazos cosidos.
Tanto tienes, qué vales,
si fumas tabaco de liar
no entres en las islas, no son para ti,
tú naciste para volar.