8/10/11

Vieja amiga


Pobre y perturbada oscuridad,
hecha locura por los destellos
de una luminaria escondida
en un cajón tallado
a base de plegarias y ruegos.
Tu naturaleza presente
no es más que una quimera
preñada de logaritmos
basados en el miedo,
logaritmos basados en la ausencia.
Tus alas, que antaño
se antojaban expléndidas,
tornaron su majestuosidad
en vacuidad anoréxica.
Simplemente cerraste tus ojos internos,
y desenterraste con tu odio
dos hachas de madera.
Una para romper el tedio
en el que se sumerge tu existencia,
y la otra, para los días
en los que el gentío
acosa tu alterada conciencia.

(dedicado a Tati)