9/4/12

Realidade Cero con Moisés Cañizares



Parpadeo de estaño

No para el universo su carrera, 
la tienda de la esquina, 
su estrofa la política, 
la edad que nos empuja, 
ni la lluvia. 
No para, amor; no para nada.
 
Un día en El templo 
quise parar el eje 
–lo dice el poema--, 
detener la polea de la rueda, 
que hace girar 
la luna sobre el alma; 
y escanciarme un poco de belleza, 
aquí en mi noche blanca.
 
Pero todo siguió: 
los ríos de dinero 
en su autopista helada, 
la tala de los árboles 
que hiere mis palabras, 
el deseo de vida 
sobre tu piel callada.
 
Y aún sigue, vida mía;
no tiene fin. 
No para, amor; no para.
Parpadeo de estaño 
en el que todo cambia. 
Y el sol ahora te quema, 
y el viento te amenaza, 
y las formas se ocultan 
para engendrar su mapa.
 
De nuevo nacen rosas, 
y las nubes se marchan; 
en el infierno alguien 
encuentra el vaivén que arrulla; 
del cielo cae un ángel; 
la vida sigue extraña.




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