2/5/12

Realidade Cero con Bonhamled

 
BENDITAS PERSONAS EXCELENTES

Las personas excelentes son poseedores de bombines más singulares que el de Magritte.
Son rumiadores y triscadores del mejor y más verde césped de la pradera.
Sus sonrisas Wallace iluminan con una tibísima luz de gas donde quiera que van como una aureola prescindible, interina y de ganga.
Son esas personas excelentes, famas rodeadas de cronopios encarcelados, que nos rigen y dirigen. Nos mueven y controlan, nos miden, pesan y catalogan. Son los simpáticos torsos que nos reciben sentados en mullidos sillones, un poco más altos que nuestras sillas, para atendernos y humillarnos en nuestras vitales peticiones.
Ríen si la sintonía es de risa aunque el escenario sea de llanto.
Dejan solo al solitario, acompañándolo en su soledad, se arremolinan junto al poderoso, queriendo hacerse siamés, siempre llenos de vaciedades y de personas.
Toman ventaja de la ventaja que sino “otros tomarían”, Juran contra el egoísmo de “otros” mientras se muerden los puños por su lentitud. Se quejan de todo y de todos los que no les sirvan y piensan que el mundo es yocentrista como máximo e imperfectible apellido.
Esas personas excelentes nadadores en piscinas de intereses y heces, que en América Latina riman mucho, y en esta España traidora también.
Son excelentes en su egoísmo excelente, de letras de oro, mirando al otro lado cuando se manifiesta su inicua, no inocua, iniquidad. Son maravillosos escudándose, ocultándose en su moral, impertérrita e impecable frente a su ética en el hostigo del día a día, usada, descangallada, luego , después, en la soledad de las noches solas o en el hogar vacío de las conciencias la hematuria de su indolencia les hace pensar; ¿Estaré haciendo algo mal?: Excelentes e inocentes ingenuos culpables.
Benditas personas excelentes hacedores de sociedades injustas, empresas insolidarias, conjuras infames, movimientos inmóviles, dadores de negaciones. Benditas sus largas vidas siempre rezadas y jaculadas hasta la extenuación y la eyaculación
Benditos seáis siempre, tan humanos como Sócrates o Jesucristo, Poseedores como Einstein o el Padre Kolbe, arriesgados como Lech Walesa o Nelson Mandela.
Benditos seáis en vuestro egoísmo porque gracias a vosotros, gracias a vuestro respirar mefítico el infierno psicológico, filosófico, teodíctico y emocional existe. Sois la razón del crecimiento humano y su Némesis diaria en gotas de aceite.




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