27/5/12

Realidade Cero con Carlos Carnicero


BANKIA, una muñeca rusa


Las matrioskas ocultan otra muñeca rusa en número que puede llegar a infinito, si el primer recipiente lo permite. No sabemos cuantas muñecas oculta BANKIA. En sucesivas contabilidades maquilladas, han aflorado necesidades de 23.000 millones de euros. La cifra no es definitiva. Hagamos el ejercicio de convertirlo en pesetas: tres billones ochocientas mil. ¡Me he mareado¡

José Ignacio Goirigolzarri, nuevo presidente de BANKIA.
José Ignacio Goirigolzarri nos ha tranquilizado: ha exculpado a Rodrigo Rato; él no ha llegado a BANKIA -desde su confortable jubilación de cincuenta y dos millones de euros más tres millones anuales- para depurar responsabilidades. Es la ley de la omerta en el círculo de los elegidos del neoliberalismo. “Ejecutivo no muerde ejecutivo” en la esperanza de no ser mordido. La amoralidad como normalidad financiera. Y claro, el Gobierno no muerde ni a los suyos ni a la Banca.
¿Cuantas matrioskas quedan en BANKIA?
Ya no importa mucho a efectos de ciudadanía, una vez que hemos asimilado que se pondrá el dinero que haga falta y que no se exigirá ninguna responsabilidad. Se consolida la creencia de que robar un bolso es una tragedia para su autor y desguazar miles de millones es una cuestión que se resuelve en el Boletín Oficial del Estado.
Nos han hecho adictos a los recortes. Nos inyectamos cualquier cosa. Sentimiento cristiano de culpa –“hemos vivido por encima de nuestras posibilidades”- y penitencia: “hay que pagar las deudas”. Y estamos todos en misa mayor, con Rajoy como párroco que nos aterroriza con las penas del infierno: el purgatorio será nuestro único alivio.
Los culpables están entretenidos. Rodrigo Rato se habrá marchado unas semanas a descansar, agotado de esconder bajo las alfombras. Miguel Blesa siempre ha tenido buenos sastres. estará de compras en Milán. Goirigolzarri usa ahora el coche de medio millón de euros que le compró Caja Madrid.
Y Esperanza Aguirre, como siempre, de Agustina de Aragón. Y encima ni fue al partido del Calderón.
En Rusia se siguen fabricando matrioskas. Hay demanda de recipientes para esconder las trampas del sistema. Y como nos hemos creído que si se hunde el sistema financiero, nos hundimos todos, hemos decidido hundirnos nosotros para que no se hundan ellos. Ni siquiera Harry Houdini lo hubiera hecho mejor.




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