7/6/12

Realidade Cero con Carlos Carnicero

 

A ver si se entera también el PSOE: solo pedimos transparencia

 Empiezo a sentirme cansado y temo resultar cansino. Sinceramente no tenemos derecho a renunciar a la transparencia. Es una simple e imprescindible cuestión de hábitos sin los cuales no podemos ser una democracia. Una sociedad opaca es una sociedad sumisa y democráticamente muerta. No tenemos elección. Y no podemos cansarnos de exigir nuestros derechos.
Minero “disuadido” por la Policía.
Se ha demonizado cualquier manifestación democrática, con la excepción del sufragio cada cuatro años para elegir a nuestros representantes. Si los representantes no están concernidos por el cumplimiento del programa electoral con el que solicitaron el voto, ¿hay que esperar cuatro años para que los nuevos elegidos vuelvan a hacer lo mismo?
La criminalización de las manifestaciones y la brutalidad de algunos comportamientos policiales intentan recluir a los ciudadanos en sus casas ante la televisión. Mariano Rajoy espera que la selección española nos dé una satisfacción. ¿Es esa su única esperanzar? Un adormecimiento de los ciudadanos hasta las próximas elecciones?
El bloqueo de la transparencia conduce a la destrucción de la democracia. La obstrucción al derecho de manifestación libre es una conducta autoritaria.
Bloquear la transparencia no es un comportamiento exclusivo del PP. El PSOE ha conseguido gobernar de nuevo en Andalucía: más de treinta años continuados en una especie de PRI andaluz.

En sus negociaciones con Izquierda Unida para que la coalición entrara en el gobierno, José Griñán aceptó la creación de una comisión parlamentaria para investigar las responsabilidades políticas del caso de los ERE fraudulentos. Un nuevo truco: no comparecerán ni el exministro y expresidente de la Junta, Manuel Chaves ni el propio Griñán ni ninguno de los que forman parte del Gobierno andaluz. ¿Entonces, quienes van a comparecer? ¿Los chóferes y los bedeles?
La resultante insoportable de esta situación, creada cada vez que los partidos -todos y cada uno de los partidos- se ven salpicados por casos de corrupción, es una política de bloqueo con el juego de mayorías para impedir cualquier ejercicio de transparencia.
Si José Griñan es imputado, ¿se puede repetir el caso del ahora expresidente, Francisco Camps, que tuvo que abandonar la presidencia de la Generalitat valenciana?
De Dívar no voy a decir nada nuevo. Los hechos son tozudos y su conocimiento insoportable. El PP y, en parte, también el PSOE, impiden su comparecencia en el Parlamento:  no le servirá de nada. Políticamente, Carlos Divar es un cadáver al que sólo le queda el refugio de Marbella. A partir de ahora, tendrá que pagar sus gastos porque su abandono de la presidencia del Consejo General del Poder Judicial y del Tribunal Supremo es cuestión de días. No le sirve la protección del Gobierno impidiendo que los diputados le interroguen sobre conductas insoportables.
Entre todos se están cargando la democracia.



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