1/2/13

Realidade Cero con Carlos Serrano Hermo

  Curar la locura, ¿por qué y para qué?

La locura puede ser un instrumento, una herramienta para llevar más plácidamente los avatares trágicos de la vida. Siempre condenadas, la alteración de los sentidos o la realización de juicios de forma anómala, con respecto al común de los mortales pertenecientes a nuestra sociedad, pueden llegar a ser un alivio para el sujeto que los padece.

¿Por qué es malo estar loco si no hace sufrir al individuo? Es evidente que un trastorno, ya sea mental o físico, que contraiga un daño a la persona que lo padece o a las que se encuentran a su alrededor, es un trastorno nocivo. Pero si por el contrario, una persona que tenga una anormalidad en el funcionamiento, por ejemplo, de la percepción de la realidad, le otorga un placer o algún beneficio, y no es perjudicial para los individuos que le rodean, ¿tenemos derecho a acabar con la locura? 

Reivindico todo tipo de locura o anormalidad en la precepción de la realidad que haga feliz al individuo. Reivindico a las personas que son capaces de abstraerse de su mísera vida y construir un mundo paralelo que les haga feliz. Reivindico la alteración de los sentidos, siempre ésta sea para el beneficio de la persona que la padece.

La locura, puede no ser una tara, sino una manera distinta de entender el mundo y como tal, debe ser respetada y observada. Quizá la sociedad se encontrase menos enferma, si hiciéramos más caso a los locos que la pueblan. Aprender de la locura, puede transformar el mundo haciéndolo más humano o más natural.
 
Carlos Serrano Hermo 
 
 
 
 
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