8/3/13

Realidade Cero con Ulises Paniagua


Nocturno Imperio de los proscritos

(Fragmento) 
IX

…tuya es la hacienda...
la casa, el caballo y la pistola...
Mía es la voz antigua de la tierra.
Tú te quedas con todo
y me dejas desnudo y errante por el mundo...
mas yo te dejo mudo... ¡mudo!...
¿Y cómo vas a recoger el trigo
y a alimentar el fuego
si yo me llevo la canción?
León Felipe

“Los nadies: los hijos de los nadies, los dueños de nada. Los nadies: los
ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos,
rejodidos:”

Eduardo Galeano

Hemos nacido malditos mudos errantes vagabundos
desde las más fétidas placentas
que descansan bajo
cómodas casas
almacenes los amplios edificios
las pulcras y putas oficinas
desde los ovarios doloridos y dolientes de una mazmorra
encubierta con la falsa libertad
que migajean en sociales redes
y los buenos magníficos largos inevitables
manuales del ciudadano.
Hemos nacido satánicos y satanizados.
Hemos purgado la milenaria condena que con san benitos probos
nos heredaron durante siglos de sumisión y buen concierto
los controles del mundo.
Hemos nacido ciegos ácidos confusos vomitivos

sobre las calles solitarias que se inflan con la profunda respiración
de nuestras últimas notas de largo aliento
que descarga nuestro miocardio;
entre los colegios de paga donde expusimos
como antropófagos antropólogos preservadores del sacrilegio
tantos y entendidos nombres bajo la lupa de la contestación:
los Yahvés y los San Agustín y los Smiths y
los escritores del best seller del día
y los cineastas del lenguaje sencillo tan lejano y traicionando
a los Wells y los Langs
y los Eiseinsteins y Fellinis
de profundas largas simpáticas tristes contemplativas tomas
que formaron pensamiento.
 
Hemos puesto nuestras deidades de espaldas 
y las hemos apedreado bajo
paletadas de cuestionamientos indagaciones búsquedas cartesianas;
las hemos detenido bajo el microscopio para analizarlas
desmenuzarlas someterlas combatirlas;
y ha sido nuestra herencia una lluvia de balas,
una explosión implosiva de nuestro clandestino cimiento.
Hemos nacido inmorales drogadictos forajidos inseguros
extraños hetero y homo sexuales débiles tímidos rebeldes
aprehensivos creadores infanáticos
poseedores de la marca de los homicidas y los incendiarios.
Y por ello nos han perseguido.
nos han exterminado
nos han perforado
nos han defecadocon sus hondas de la divina arca,
con la holgura de sus planes de económico desarrollo,
con su extenso dominio de la bayoneta y el misil.
Y sólo nos han dejado el verbo con el cual hollamos sus balas.
Y sólo nos legaron los sustantivos de otros que renombran a cada década
la confusión del mundo.
Y sólo nos dejaron el pincel, la guitarra, la imagen, la armonía, la gubia,
el microtonalismo y la perfección imperecedera del rostro y del cuerpo.
Y sólo nos dejaron la ética, lo estético y la razón.
Y sólo nos autorizaron la belleza sin por qués, la belleza justa
pura inalcanzable innúmera innombrable, la belleza según Silesius.
Y la fealdad hermosa que tampoco admite falsos discursos.
Y la extraña fascinación por la muerte.
Y sólo nos dejaron eso.
Eso que la esencia de mundo,
la probabilidad de mundo
tanto requiere.
Y sólo se quedaron con sus maquillados estereotipados toscos
mentirosos andrajos de humanidad.
Con sus fétidos billetes y sus cuerpos de plástico
forrados con cerebros artificiales donde no se aloja
la vital neurona.
Sólo con eso se quedaron.

                                                                                                                        Ulises Paniagua




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