18/10/13

La mierda, los ídolos, otras cosas de buen comer... con Blas Deker

 


 Poesía de mierda

Mierda.
Venga daditos, que salga el siete. Oh, dioses del tuperware, que se cierre la mente a cal y canto y se manifieste el pensamiento atrapado. Pido fuerzas para combatir la mierda, o para dejarme ir y comulgar con ella.
Poesía de esto, poesía de aquello. Poesía de mierda a las cinco de la tarde. Era una mierda de tarde en todos los relojes. Las nanas del nosequé, las nanas del nosecuantos. Poesía de amor, poesía de mierda. Abre la boca, iluso, y mil palomas de blanca mierda correrán a cagarse en ella.
Mayor aún que el milagro de la vida es en ocasiones la indecencia de vivirla.
Mierda monárquica, soberana y dueña.
¡Tres hurras por la mierda.!
Qué dolor, qué dolor, qué mierda...
Cuando sorprendes a tus ojos persiguiendo el caminar de una muchacha, no hay veneno más hiriente ni puñal más oxidado ni amargura más amarga que esa en que sangran juntos corazón cojones y alma.
Una madre, una semilla. Ahí tienes un mundo, hijo, que te va seis tallas grande. Y aún así, préndete fuerte, que si escapa, lágrimas de mierda arrepentida te harán estallar las gafas. Y perderás el talento, ese que nunca se tiene.
Ay, mierda, putísima mierda. Mierda habitual, cotidiana. Mierda de la madre perra. Asesina de zapatos. Íntima de las aceras. Mierda bajo los sombreros por dentro de las cabezas. Basura que como y bebo. Mierda sacra en los altares. Alta mierda para tontos ante la cual me doblo como un mierda.
Mataría.
Blas Deker



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