19/12/13

Saul Pushkin y la calle, que tanto le enseña

  Calle puta, puta calle...


Calle arriba y calle abajo,
cada día, de cada mes, de cada año,
viendo pasar siempre los mismos rostros,
siempre los mismos, siempre extraños...

viendo pasar siempre los mismos rostros,
siempre los mismos, desfigurados,
por la angustia, por el dolor, y por el llanto,
de los que son esclavos sin si quiera darse cuenta
ni prestar apenas atención alguna...

a la voz interior que desde el exterior aúlla en sus oídos,
un grito de rabia contenido,
en los pedazos de corazón malherido,
que este triste y pobre soñador huraño...

malvende por unas aun mas tristes y aun mas pobres
piezas de vil metal pesado,
mas de cuando en vez que de vez en cuando,
a quien de entre todo este trasiego humano...

en su frenético ir y venir,
de donde todos venimos y hacia donde todos vamos,
se le ocurre detener sus pasos a mi altura,
y quien sabe si por compasión, comprensión o quizá locura,
accede al trato...

¿quiere un poema, señor, señora.
un pedazo de mi corazón malherido,
escrito con el alma,
por unas tristes monedas al cambio?
 
Saul Pushkin
 
 
 
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