20/12/13

Ulises Paniagua nos habla de lo que queda después de que la llama se extingue

 
 La llama y la caricia
 
Lo que se deja en el lenguaje de la llama y la caricia
no es el áspero color a humedad de la entretela
no es la savia de la figura, el recorte de una presencia
el enlace de dos vientres, la persecución desenfadada
ni el vahído, el acercamiento.
 
Lo que se deja en el lenguaje de los que aman
-cuando en el umbral se aman-
es alba intuición, ese algo, cualquier algo
un trasatlántico en hundimiento al cual asirse con enardecidas zarpas:
lo que semeja al color de la humedad, la presencia, ese vahído.
 
Un letargo atemporal que florece
que no se palpa con las yemas ni la memoria de lo mirado
Eso es lo que queda:
el arrullo de luz, el perfume de un halo, la vibración en la cuerda.
 
Ulises Paniagua
 
 
 
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