2/1/14

Un poeta anadaluz nos habla sobre los infinitos detalles que se esconden en un segundo

 
Infinitesimal
 
Entre cada movimiento,
siempre hay discontinuidades mensurables o intermedios
—tiempos muertos—,
eternidades no cuantificadas.

En cada una de ellas florecen universos personales
donde existes tú o yo o ella.

Y se rozan,
casi se acoplan sus acordes en noches de misterio
donde todo respira en un mismo silencio que sabe a verso.

A veces,
                                                                incluso,      
casi te siento mía,
en ese asteroide inverso, 
mas siempre capitulo,
me rindo a la evidencia.

Somos mundos adversos 
compartiendo 
la esencia infinitesimal de un continuo espacio-tiempo
sobreimpreso en los genes.

Pienso, amor,
que si existiera la simultaneidad en la realidad de cada realidad,
esta apenas sería un fragmento;
nadie podría acercarse
—ni aun de puntillas—
a su increada realidad total.
 
Antonio García Vargas 



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