11/2/14

Ulises Paniagua quiere probar el sabor de las horas


 La carne de las horas

A qué suena la pastura de los días
dónde gruñe el amor de una oficina
qué rememora el desplome de una hoja
el desliz de una persiana
la nerviosa exhalación de un pabilo

  Cómo gravitar un hoyo negro

 Cuándo besar la saudade
el advenimiento de metáfora
cómo suplir el tacto del crimen
el canto de un ronco mirlo
el brote la sonrisa un mullido vientre

  Dónde intuir la ventisca del poema

  A qué saben la privación o la risa
el dócil velo de una tarde con lluvia
la lumínica memoria de quien se ama
un musgoso cantar en parto de rosas
la ofuscación de armonía sobre el piano

  Dónde alcanzar la densidad de la atmósfera
cuándo descifrar la libertad del oficio
el holograma del abrazo
la huella en el espectro de sol
la calma la antimateria el espíritu
 
  Cómo degustar la carne de las horas.

  Cómo palpar o intuir
la presencia del relámpago
Cuándo alcanzar lo que no se suple
y dónde nominar aquello
que no se toca.
 
Ulises Paniagua
 
 
 
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