25/3/14

Iván Rafael y la obscenidad


 La obscenidad

Descubrí la obscenidad una noche de invierno. Nos escondimos en una 
habitación oscura en la que hacía frío. Pero sus pezones estaban calientes y 
devoré con ansias sus senos ocultos por debajo de una blusa.
Sabía que su madre estaría mirando desde la penumbra, tapando con su 
espalda y con su sombra la escena. Quizá también su hermana y una vecina. 
Al menos, nadie más podría observarnos. Sólo ellas.
Mientras, en el salón de la casa, sus maridos veían la tele. Justo cuando 
terminé de mamar, antes de expulsar los gases, dos tetas anunciaban leche 
en polvo.

Iván Rafael



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