26/4/14

El pensamiento de Iosu Moracho quiere viajar constantemente a Ítaca

  El sentido de la vida

Siempre quise creer que fue Kavafis
el que mejor expresó, de un modo poético,
eso que llamamos El sentido de la vida”.

“Si vas a emprender el viaje a Ítaca,
pide que tu camino sea largo,
rico en experiencias, en conocimiento…”

Por aquello de que lo importante es echarse a la mar,
viajar, surcar las aguas de todos los mares
y escribir el nombre en la arena de muchas playas.

¡Qué hermosa vanidad!

La Vida…

La vida a veces, es eso que te atrapa en un instante
y te devora por dentro,
otras veces, eso que te rodea y te ronda como un barco a un esquife
y otras más, eso que se aleja como el horizonte
para que podamos seguir caminando,
construyendo,edificando ideas,
o sencillamente, soñando esa utopía
que se enmascara con el nombre de Verdad.

Pero, ¿de qué nos sirve esa verdad?,
¿acaso es más verdad la tuya que la mía?
¿acaso es más verdad la de Descartes
o la del joven Pascal?
¿es posible que todos, lleguemos algún día,
a esa misma verdad?

Al atardecer,
la mirada se pierde en el abismo del Universo
y en ese abismo encuentra al Vértigo.

Por todas partes no veo más que oscuridad…
¿Será esto, ver una luz en medio de la noche?

¿Es acaso todavía posible
el amanecer?

Vivir… Viajar…

Que la vida sea el primero
y el último viaje.

Que los ojos se nos llenen de belleza
y que mañana no llegue nunca,
pero que siga siendo
mañana…

Somos una sombra atada a un rincón del universo,
tenemos por delante el empeño
de disipar la tiniebla más espesa,
no nos basta creer,
queremos saber
y si alguien en su vida, encuentra
un pedazo de verdad
tiene la obligación moral con toda la humanidad
de mostrarla,
comunicarla,
compartirla…

Pide que tu camino sea largo.
Que numerosas sean las mañanas de verano
en que con placer, felizmente
arribes a bahías nunca vistas…

Ítaca, Ítaca…

A mi pensamiento le gusta viajar a Ítaca,
pero Dios quiera que nunca llegue vivo
a pisar las finas arenas de sus playas…

Mirada, abismo y vértigo,
aquello que se encuentra en el camino
es menos importante que el propio acto de descubrir…
Descubrir sí. Eso que permanece oculto
a los sentidos
y que de repente despierta nuestro asombro.

Eso que nos arrebata todas las máscaras
y nos vuelve vulnerables
porque nos rescata de la nada,
nos saca del vacío
y nos hace visibles, permeables,
sujetos de la admiración,
el encantamiento
y la zozobra…

Así somos y así estamos:
Desnudos ante la Verdad.

Es entonces cuando podemos entender
que la miseria es la condición
del ser humano
y que liberarnos de la miseria
nos convierte en dioses.

Dios.

Esa es la pregunta
desde el corazón de la miseria.

Esa es la pregunta de la Compasión
y la pregunta de la Misericordia.

¡Es tan duro el recuerdo
de ver llorar a un hombre!

¡Es tan duro sentir
que hay gentes que existiendo,
permanecen invisibles!

¿Qué decisión tomar
cuando las lágrimas ahogan
al corazón?

Dios.
¿Acaso somos un juguete en sus manos?

Y si es así, ¿somos libres?
¿Qué es entonces la libertad
frente a Dios?

Cada uno vemos a Dios
con diferentes ojos…

No es lo mismo pensarlo
que sentirlo.

No es igual deducirlo como un principio matemático
que verlo
y disipar la tiniebla.

Las matemáticas son fuente de certeza
pero Dios no se escribe con números.

Enigma
Ecuación
Incognita…

Por todas partes no veo más que oscuridad…

Será que la teología no puede, ni debe, responder a todo.
Además no todos los días soy igual de valiente…

Quizás sea ese el problema de Dios,
o quizás sea el hombre
el problema de Dios.

Siempre es necesario ver las cosas
desde más de un punto de vista.

Kavafis se llenaba los ojos de belleza
para poder entender la miseria del hombre.

Y al final del camino…. Ítaca, pero
¿quién quiere llegar al final del camino?

Saber que hemos de morir
no ha de impedirnos vivir…

 
(Este texto está escrito después de haber visto la obra de teatro: El encuentro de Descartes y el joven Pascal. Los destacados en negrita son diálogos tomados de la obra, salvo los dos que corresponden a poemas de Kavafis)
 
Iosu Moracho

Pamplona – Iruña 24 de marzo de 2009
día de San Romero de América, voz de los sin voz. 
 
 
 
 
 
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