30/10/14

Cuando abras la sonrisa líquida campanas desoladas abandonarán los ecos de antaño


    Todavía tengo dedos

Cuando mis pensamientos sangran

 por la ventana entra el hielo

 se queda un frío que aplasta
 que respira costumbre
aniquila esperanzas.

Cuando nada conserva el brillo
no sirven oropeles, simiente de bárbaros
un hilo de oro se vende por huesos
que muestran en la calle
heridas del hambre
nada conserva el brillo
nada es sagrado ahora.

Tú aclaras las gargantas con lágrimas
y ocultas tu rostro viejo
porque también tus pensamientos sangran
se cerró la llaga en falso 
no se cura.

Cuando abras la sonrisa líquida
campanas desoladas
abandonarán los ecos 
de antaño
querrás hablarnos de  entonces
de cuando había luz
de cuando había páginas que entonaban 
versos mejores

Sí, por eso escribo este poema
porque todavía tengo dedos, tengo huesos...

                                                   Begoña Leonardo


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