13/1/16

Mujer ciudad, que callas y agonizas




EL POETA Y EL TIEMPO

III

Ciudad mujer, luna encinta,
hilo azabache de la montaña,
tienen tus calles de luz azul
una llama noctámbula.
El cielo susurra secretos
de no sé qué instantes
a tus almenas apuntadas.
Sobre la tierra de entraña caliza,
las naves ancladas,
gimen enfebrecidas.
La piedra alojó el beso del sueño.
Y un rumor errante de primavera
ha traspasado el corazón de tu estatura,
ha prendido el otro lado de la esfera,
te ha florecido,
como el estallido del nardo
bajo tu dulce doble rivera.
Mujer ciudad, que callas y agonizas,
al final de otro laberinto de arena;
y despiertas y no eres tú,
y guardas, siempre, el eclipse de la luna
en las caderas:
haz de tus senderos una rosa y una espina
y grita más fuerte,
con esa armonía de luz que te regaló el tiempo.


Izara Batres 




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