Poesía Breve



Quiero ser sin pensar,
sentir sin pesar,
porque cuando mal-pienso... cuanto más pienso,
más muerto estoy en este indefinido momento.
Como la ropa tendida 
que ondea el viento,
como el azul del mar,
como el azul intenso.
Así quiero ser; eterno loco, manzana podrida,
oveja negra,canción suicida.



Escribiré cuando mis arrugas, marcadas por el tiempo
susurren palabras nuevas, en la rutina del pensamiento.
Ahora no escribo, mas cuando espreso
la incontinencia del mundo breve,
que ya se ha ido, entre palabras escritas,
y solidificados pensamientos sin relieve.
Que brevedad contiene la inspiración verdadera, 
que si la quieres agarrar, se evapora,
mas si no te fijas en ella, se queda,
regalándote su presencia, liviana y sencilla, como la seda.
Oh nubarrones conscientes de mi despertar,
lentos y grises, en vuestro caminar.
Os amo verdaderamente, pues sin vosotros, 
la vida sería como un folio. Amo el relieve 
que habita en vuestros lodos.



 Verano frente a su ser

La belleza que contiene una semilla.
Brotes de ámbares espontáneos
que se acurrucan a la sombra de una sombrilla,
ante la atenta mirada del verano.
Riégala, riégala sin miedo ni sospecha,
dale todo lo que tú mismo mereces,
y recoge lo sembrado antes de que la brecha
que no paró de sangrar, inunde su vientre.
Verano recoge sus bártulos de fuego
y ardiendo recorre los prados verdes,
los pajarillos se esconden al verlo,
pero cabizbajo, Verano se siente solemne.
Su fuego despierta a la vida que bosteza,
piensa mientras camina lentamente.
Lento avance para un puzzle de piezas
que lo rigen todo desordenadamente. 


  Noche fría, fría noche

Siempre bella, luna se esconde.
Miente su luz, reflejo naciente
de un sol oculto, sin presencia.
Astro valdío de un llanto presente.
Juerga nocturna de cuchillos
que afilan su negra desdicha
contra las piedras, en los caminos
que recorrías cuando aún eras mecha
de infinitas explosiones de lujuria.
Pasión hecha carne en los estremecidos
ojos de la noche fría.
De esa noche que luminosa 
aconseja resguardarse del misterio,
como cuando ellos, sin conocimiento
corren desnudos. Danza hermosa.


Triste andadura

A vosotros os hablo, 
engañadores de sombras,
que engañais con sutil celo
señalando a mi persona.
Señalais con fríos dedos
ennegrecidos por la derrota.
Vagabundos de estercoleros
del pensamiento que se debora.
Infeliz es el ser que os alumbra,
pues nada brota de lo oscuro.
Tan solo brota negra sombra
para un velero perdido, sin rumbo.

La Marea

La marea se pierde 
entre guitarras atemperadas
por largas noches de espera
(en la espera de largas noches).
Una espera sana, a la vez que insana,
te guiará oscuras tempestades,
tardes de embrujo y de tambores 
en la guerra siempre inacabada 
de un verano infinito
y de un sol antiguo
como la vida misma.
Corremos a la vez que amamos,
y el horizonte, siempre lejano,
proyecta lo que queremos ser,
y nos desvela, terribles y extraños.





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