Poesía Negra y otras sombras


Choiva na Coruña City

Tarde de choiva na Coruña,
miro polos cristáis empañados,
acendo o porro que agarda 

fiel a que alguén o fume,
ese vou ser eu.
Choiva na Coruña City,
cidade de reflexos,
armarios cheos de cadros,
complexos propios, e alleos...
Coruña City convertida en vento,
as gaivotas voan polo ar.
Os cadros saen dos armarios,
e os cegos, seguen sendo cegos.
Convertida en vento penitente,
tolemia e cordura xogan,
seguen no seu ir e vir,
mentres presente e pasado loitan.
Un vento penitente chora,
polas fiestras unhas mans ausentes.
Enriba dos tellados, os gatos rinse
sen que se lles escoite,
dos mártires mortos no frente.
Un penitente chora no ceo,
no inferno están a sorrir.
Auga, lume, xuntos no mesmo leito.
Abride os cadaleitos do porvir.

 Señales para ciegos

Mar azul, azul verde oscuro.
Tú que bates incansable,
en mi pecho te presiento.
El agua se arrastra, delicada
sobre los sedimentos
de un muro anterior
a la vida hecha grafitis.
Las señales ya no nos confunden,
ni para reecontrarnos de nuevo.
Son imágenes envasadas al vacío,
o enlatadas para conservar,
las que nos muestran
que lejos hemos llegado,
sin habernos movido del sitio.
Y mientras el sol cae de nuevo,
como tantas veces, como siempre.
Sabiduría de ámbares luminiscentes
que llegan a mis ojos,
y a los tuyos, y a los de todo el mundo.


El despertar sin aliento,
siento y no siento.
Tiempos serán llegados,
los de los brazos abrazados.
Políticos, banqueros,
culparos no quiero,
mas, vuestros rostros mirando,
esqueletos sin alma encuentro.
Crédulos ciudadanos
de mentiras aconsejados,
¿no os dais cuenta?
os guían hacia el abismo
cual rebaño sin agua fresca.
Ovejitas mansas y fieles
que os creeis viejos laureles,
despertad de este sueño largo,
sueño cómodo, contaminado.
Contaminado de bienestar,
el mismo que impide, insípido,
el deber de despertar,
el deber de ser valiente
el deber último de luchar
con la acción sustituyendo,
a la violencia en el frente.



Europa, gran anhelo insatisfecho,
que cohabitas en la ideología oscura
preñada por la demagogia de algunos,
no nacida en las llanuras
verdes de su presumible intelecto.
Temeroso me encuentro
ante el avance inconsciente
de un super-estado,
que por querer respirar,
no respira,
si no que se asfixia,
asfixiándonos paso a paso.

De como el viento se hace fuerte


Y si no hay futuro... porque no hay futuro, sólo presente.
¿Qué nos queda entonces a los desheredados de una sociedad de bienestar malentendido?
Pues nos queda eso, el presente, inmenso y eterno.
Inmenso como el océano, profundo como el horizonte.
Nos quedan nuestras ganas de mejorar, y de demostrarle al mundo que saldremos adelante
con y sin su apoyo, con y sin sus cadenas.
Al viento no se le puede encerrar, ni frenar...

..."se viento mi amigo"




Hoy en día el Estado soporta sobre sus espaldas maltrechas las responsabilidades de un Dios omnipresente, pero poco efectivo, al que el pueblo, cansado de su inacción, postergó al olvido, poniendo en su lugar al Estado como ente extraterrenal en la tierra, cumplidor de los deseos y caprichos de un pueblo acomodado en lo superficial y en el exceso material. Un pueblo que no es capaz de crecer desde lo individual, sino que necesita que el colectivo le haga crecer, sea como sea. PUESTOS EN ESTA TESITURA, EL CANCER ES INEVITABLE.

 SOBRE EL EUFEMISMO

Abrí los ojos, y allí estaba frente a un periódico, que reflejaba lo que con el tiempo sería uno de los episodios más aciagos de mi mandato.
Cuando fuí requerido por los medios de comunicación para que explicara lo que estaba sucediendo, se me vino a la cabeza una conjunción de tres palabras, que resonaban en mi cabeza, y me convencían al mismo tiempo de que lo que estaba naciendo tras un embarazo largo y de múltiples padres, no era más que un pequeño desequilibrio casual, como tantos y tantos. Entonces lo dije: "esto no es más que una desaceleración coyuntural de la economía". Nada más terminar la frase, el cielo se abrió, y me vi sólo, rodeado de tinieblas.
Qué rápida es la caída cuando uno no se quiere dar cuenta de que ha tropezado. Cuanto tarda uno en levantarse mientras no acepta, con sinceridad, que ha fallado.
 

...Así habló Zapatero


 Envidia estrucutural

... y reflexionando sobre los problemas que aquejan a este territorio en el que nos ha tocado vivir llamado España. El problema fundamental no es la fuga de cerebros (supuestos) que se está dando por causa de la crisis económica, política, cultural e institucional que nos sobrevuela. El verdadero problema es el desperdicio que se da de puertas para adentro de los muchos cerebros que quedan, lo cual sucede ahora, pero ya sucedía anteriormente. Me refiero a ese torpedeo que se da, ya no desde las instituciones, sino, al que se produce entre iguales (a priori). Los susodichos que envidian al que sobresale, los que realmente generan el cáncer, impidiendo con este sentimiento que la flor florezca, y de luz a sus semejantes. Esa costumbre tan nuestra de envidiar, no para mejorar nosotros, sino para que el bueno no mejore, y si es posible se quede por el camino. Impidiendo con este proceder que crezca la cura para nuestra propia incapacidad.






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